La dama de Shanghai


mirándola, en un punto cercano al mid-point(donde según algún experto de guión debe darse un cambio notable) Orson Welles habla de tiburones, que acaban matándose entre ellos por la furia y el olor a sangre.

pausa

pensé: somos como filtros humanos que desgraciadamente dejamos pasar con demasiada facilidad los cristales licuados del azúcar y se nos queda pegado el aceitoso resto del café… (ojos húmedos)

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Finalmente en la sala de los espejos de la “Crazy House” el simbolismo de coincidir la cara de Rita Hayworth con su marido abogado refleja esta sed de sangre de gente que se amarga, que es amargada, sufre y revienta. Escena muy comentada y personalmente Hitchkockiana, personalmente es con la escena del acuario lo mejor de este “film noir”. Aunque no es una de las mejores películas de Welles, espero como siempre no haber revelado demasiado y así abrir el apetito visual.

¡que aproveche!

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