Archive for 21/06/07

extropección pública

junio 21, 2007

que interesante fué ver ese chico, iba en mi tren a casa, escuchaba música como yo, de aquí no era ni yo tampoco. me llamó la atención como bajó por las escaleras de la estación, en medio de plaza catalunya. iba guapo, peinado y veraniego con aquella barba que es interesante de ver pero no de tocar. y concidimos al estar enchufados los dos al mp3. de repente, sus facciones de mirada de estos modelos de hoy en día que ponen, esa cara de mala leche aburrida. se rompió, fué como si un ataque al corazón, le cambiara totalmente las facciones. empezó a temblar, los ojos se le achicaron y rompió a desentoxicarse el cuerpo por los ojos. ¿porque será que desaprendemos esta costumbre tan humana? y este se plantó a esperar al tren, a mi me quedaban tres cuartos de hora de espera, no entiendo para que sirven los horarios de tren. llegas a la estación cuando has llegado y no antes, punto joder! debía tener alguna canción en repeat, porque discretamente fuí observando que en intervalos constantes sus facciones iba de la calma indecisa, al momento volcán a punto de estallar, media libra de calma, ese temblar de cuando te atacas a llorar, el snif, el profundo suspiro, secarse los mocos en el dorso de la mano, pero dejando la humedad salada arder sobre la cara caliente. Supongo que esperando que la canción vuelva a empezar para volver a comenzar. Es interesante ver que la gente pasa. Y ya no se si pasa o simplemente cree sus problemas superiores, aunque también está la opción de anestesiarse, convencerse que no se siente nada o ponerse de droga hasta el culo. Llegó mi tren, que acabó siendo su tren, yo por una puerta, él por la otra puerta del mismo vagón. ya no tenía visión directa de su cara, pero no hacía falta. el clavaba su mirada mojada en la pared, pasando de todos. como queriendo evidenciar su soledad, reforzada por estar rodeado por otros primates superiores, que no siempre son humanos. digo que no hizo falta ver su cara, sus espasmos y el cambio compulsivo de canción, para no perder ese flujo perdido de sentimientos negativos que necesitaba para desahogarse. es un cliché que funciona muy bien en las películas, demasiado visto y entendido por todos, que al rededor lloviera a cántaros, pero creo que lo más triste fué que ayer hizo un sol de justicia. es mucho más triste ver a gente con su divertida ropa colorida de verano rodearte mientras te desmoronas. un chico que acabó por sentarse delante de él se sintió incómodo pues desde el principio entró al tren con unas ganas locas de liarse un porro. le incomodaba el dolor del que llevaba delante. la foca gorda y con una camiseta verde horrible le miraba de reojo desde los 4 asientos del otro lado del tren. acabó dormida, babeando. una chica muy “fasshiioon” con su peinadito demodé leía la revista Cuore, con esos comentarios en burbujas de cómic, tan denigrantes. claro que oía al sobbing-boy (gran verbo “to sob”), pero no iba a permitir que eso le quitara la concentración por saber quien era la peor vestida de 2007. sentí dolor por él, tenía ganas de meterme los dedos en la garganta y vomitarles encima a esos malditos primates. al monito de ceño fruncido le faltaron segundos para llegar a su estación y protegido del viento delante de la puerta y su botoncito verde, se encendió el porro antes de bajar del tren. lo vi pasar con el tren en marcha, ya no me daba pena… la siguiente parada acabaría siendo la de los dos. el chico bajó del tren por delante mío, cruzó las vías con prisa, no esperó a que el tren pitara cerrandole el paso, sino se tiró a la grava delante del tren haciendole esperar. traicioneras ganas de morir… el conductor del tren acabó por pitar, el resto de personas nos quedamos paradas y el chico se acercaba a la salida de la estación. corrí, le cogí del hombro mirandole directamente a los ojos rojos.
sonreímos y ahora somos uno, uno solo escribiendo este post.