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el peor de los malos sueños

mayo 23, 2008

que horrible es verte atrapado en una trampa que te construyes tú mismo.

una trampa cuyo funcionamiento solo lo conoces tú, aunque nunca lo llegas a dominar al cien por cien.

Ésto y otras cosas iba pensando en la ducha este chico… había dormido. Si. Pero se levantó angustiado, sin haber descansado. (A veces creo que deberíamos adaptar una vida de calidad a nuestro ritmo de sueño, del de dormir descansando digo… las tiendas estarían siempre abiertas, habría siempre alguien con ganas de dormir y otro despierto haciendo ese trabajo) La ducha es el hogar de las ideas relajadas. Todo lo que necesitaba, pero no, el chico no iría a reconciliarse consigo mismo hasta muchas horas más tarde.

Había construido en su cabeza un mundo siniestro y angustioso. Sabía que en el mundo real ella lo amaba, lo amaba como ya no se ama hoy en día, sino de forma romántica, aunque ella no le gustara decirlo… En ese mundo con aspecto real pero imposible, ella le decía, desde lo alto de una escalera:

Eres despreciable, pequeño, débil… y ya no te quiero. No te quiero volver a querer más…

Las palabras eran tan aterradoras, destruían de tal manera su mundo, que no concebía que esto pudiera estar pasando en el mundo real. Se dio cuenta de que era un sueño y quiso encontrar las pequeñas imperfecciones e incoherencias que tienen los sueños, tales como : la visión en blanco y negro, pero enfocara donde enfocara los ojos todo se cubría de colores saturadísimos.

¿Quieres realidad?- decía ella. ¡Toma realidad! Eres un mierdas y aunque te me pongas de rodillas, ya te puedes ir a tomar por culo.  ¿Que no me crees?

El intentaba ver el fondo desenfocado que tienen los sueños. La solución que escoge nuestra cabeza para hacer finitos los escenarios de nuestros sueños. A donde dirigiera sus ojos, todo sufría un terrible transfoco y quedaba enfocado y vibrante. Le dolían los ojos de lo tan enfocado que estaba.

Se tocó los ojo y sintió que estaban mojados. Eran lágrimas azules y pesadas, llenas de sal y sus ojos rojos, muy rojos, más rojos que lo normal en el sueño de cualquiera.

¡Esto no es real!- gritó. Esto no es mas que la creación de mi enferma cabeza. 

Ella caminaba a su al rededor burchándole: ¿Te habías creído todo ese cuento de que me encanta tu sensibilidad? Me importa una mierda. Y no me toques, no me toques! Me dan asco tú y tu lagrimeo… 

¿Bueno ya que estoy en mi cabeza y que el espacio es infinito? ¿Porqué no correr y huir? 

De repente se puso a correr y se dio cuenta que estaba en un laberinto de paredes transparentes, como en el Tibidabo, corrió y como todo el fondo estaba desenfocado, chocó de cara contra una pared, y volvió a recordar y vivenciar todos esos momentos en los que se había dado de morros contra una ventana cerrada, una puerta transparente, y otra, y otra…

Cayó al suelo y le sangraba la nariz. Hacía años que no le sangraba la nariz, de hecho en el mundo real le habían quemado una venilla para que dejara de sangrar, pero ya no sabía si se encontraba en su cabeza masoquista, si el mundo se había revelado contra él,… lo único que esperaba es que ella le siguiera queriendo tan incondicionalmente como él la quería a ella.

20 segundos más tarde, mucha sangre más tarde, ella aparecía, pero en vez de taparse la nariz, se tapó las orejas… en un principio. la voz de ella aparecía distorsionada, pero poco a poco las ondas sonoras, perfectamente sinusoidales, iban atravesando, pelo, piel, carne, hueso, cráneo y el resto del cuerpo, hasta distorsionarse el sonido, todo el sonido saturaba.

¡No te quiero! ¡No te quiero! … ecos y reveberaciones varias de notequiero,notequiero,notequierosss…..

quería despertar, quería salir de ese infierno, en el que sus propios sentidos se habían relevado contra él.

Despertó, se arrastró a la ducha, cara de dormido, lagañas y sal de llorar, cuerpo dolorido de haber dormido encojido, funda de la almohada con marcas de sangre seca

y él esperando que la ducha consiguiera limpiar esos feos pensamientos que había tenido…

cogió el mobil y la llamó. era muy temprano y ella hace esos ruiditos que hace al despertarse, de estirarse como los gatos…   ¿me quieres?

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