Archive for 22 noviembre 2008

Estreno de “El Greco”

noviembre 22, 2008

bieeeen! bien bien bien!  ocho meses mas tarde de lo previsto, el viernes pasado se estrenó el primer largometraje en el que trabajé.

la peli ya la había destrozado el Cahiers du cinema, La Vanguardia y El Periodico… miré los puntos, estrellas que se le concedían pero no leí la crítica.

La verdad es que aunque reconozco mi trabajo en ella, pudo haber sido mejor. Un profe de la escuela de cine de Atenas dirigiendo, amigo de Vangelis, que no cobró por poner la banda sonora y la mujer del director como productora facilitan mucho dinero… que pena que la peli se base en una pesada voz en off del prota Nick Ashdon.

Te lo enseñan en la escuela, cine es acción y el cine es bueno cuando la acción se cuenta bien, según dice Tarantino. El blabla es teatro, radio, la tv…

hay bellos encuadres, muchos cuadros, Laia Marull y Juan Diego me gustaron, Lakis Lazopoulos es un crack un tío muy respetado en Grecia, creía que había muerto, pero no encuentro nada por la red de su muerte, así que llevo unos meses pensando que estaba muerto.

tengo un apellido complicado, y en los créditos sale mal escrito, pero soy YO. 🙂

que alegría!

la semana pasada curré con un chico que había conocido en El Greco, en una serie de TVE de la productora de ficción de “El Mundo” y cargando el camión de producción en Madrid, paso al lado de una mesa y noto que me roza una mano. Parecía una broma, pero levanto un plástico y me encuentro a Franco muerto en la mesa… ¿os suenan Las últimas horas de Franco de Antena3? pues ese mismo

La serie se llama Bevilaqcua y la pasarán en enero. Es un Colombo a la española, guardia civil, un especialista en la investigación de crímenes. Un capítulo por ciudad y el CUARTO pasa en Barcelona.

Me voy a dormir que mañana tengo un anuncio de Blackberry.

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Barceló y Naciones Unidas

noviembre 7, 2008

el nuevo techo de la ONU. Un mallorquín honrado por decorar su cúpula. 

Hace una buena interpretación de en lo que se ha transformado.

Mucho color y estalactitas en una cúpula… dicen por ahí que es un canto a la diversidad….

Yo digo, que lo que le faltan son murciélagos. Si, transformarla en una cueva, una cueva falsa multicolor, con murciélagos colgando… llenando la sala de guano, un montón de excrementos muy fértiles y caros.

Guión “matar” versión 1

noviembre 3, 2008

 

MATAR 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Guión de Daniel Zeldis

sobre una idea original de Issis
 
 
 

Una columna de hormigas desfila por el suelo de rasilla de una terraza. De repente, justo en medio de la fila, la menuda bamba de un niño de ocho años cae con el peso del pie de un gigante. El pie se eleva de nuevo en el aire y cae, al unísono con el otro pie, no muy lejos del punto original, en otro punto de la fila de hormigas. Esto se repite un par de veces más, con la alegría con que los pies de algunos niños saltan sobre charcos de lluvia. De repente los pies giran sobre su eje ciento ochenta grados y corren unos pasos para saltar, de nuevo juntos, sobre otra rasilla de la terraza, donde hay una despistada hormiga. Los pies saltan, se elevan, y vuelven a caer sobre el mismo punto. Pero los pies han crecido unas cuantas tallas, las bambas son más grandes. La cámara tilta hacia arriba para mostrar el torso y el rostro, en contrapicado, de ISMAEL, un niño de diez años, con la tez blanca, aunque con un cierto aire árabe, acentuado por el abundante cabello negro en bucles, por ojos negros como la noche, y una boca y unos labios largos como plátanos. ISMAEL mira contento, alegre, hacia sus pies. Los retira, primero el izquierdo, y tras una espera de un par de segundos, el derecho. Bajo su bamba derecha queda el cuerpo aplastado de una oruga. 

Fundido a: 

MATAR 

El título del cortometraje aparece sobre el fondo negro del fundido. El título acaba por disiparte, pero el negro permanece. 

En la parte baja derecha de la pantalla en negro aparece escrito el nombre de: 

Ismael 

El nombre desaparece también, como el título, pero de nuevo sigue el fondo negro, sobre el que se oye la voz de ISMAEL, que es un joven que rememora desde sus actuales diecinueve años. 

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          ISMAEL (Voz en off todo el corto menos cuando se especifique lo contrario) 

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          Comienzas de pequeñajo. Como todo. Un niño aún no es consciente de que su madre le recoge todos los juguetes, que le trae las pantuflas para que no agarre frío en los pies, que le lleva y trae del colegio y que le protege del mundo… Ese niño aún no es consciente, digo, de que acabará siendo un mierdas, débil y caprichoso. Ese es un poco mi caso, sólo que no me acostumbré a que me trajeran las pantuflas: yo me acostumbré a matar. 

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          Empezó todo así, de pequeño, con hormigas.  

La imagen en negro pasa por corte a la de un páramo inundado de sol, que casi duele a la vista. ISMAEL, de ocho años, tiene una hormiga entre sus dos manos: intenta arrancarle las antenas. ISMAEL, lleva puesto un horrible anorak multicolor. 

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          ISMAEL 

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          Ves cómo puedes sembrar el caos en un termitero gigante, arrancándole las antenas a dos o tres hormigas. Te lloran los ojos, pero es del ácido que desprenden los ataques venenosos del instinto. 

Por corte, ISMAEL, aún con el anorak puesto, devora la comida que tiene en el plato. Está comiendo en un mesón junto al resto de sus compañeros de clase y con tres personas de edad adulta (profesores). El resto de niños y niñas hablan y ríen y hacen ruido. Todo menos comer. 

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          ISMAEL 

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          Luego comes con más ganas que nunca, con un hambre tremenda, mientras el resto de niños de tu edad aún cree en Papá Noel. Tú, a esa edad, puede que también, pero lo que quiero decir es que también sabes de un mundo real que queda tan lejos de las mentes infantiles de tus compañeros como otra galaxia. 

Unos hámsteres están en su jaula, en el interior de una vivienda. La jaula es grande pero hay como ocho hámsteres. Uno eleva su hocico y parece olfatear el aire, luego lo baja y camina unos pasos. 

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          ISMAEL 

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          Hay algo espiritual también en todo ello. Después de todo, Dios no es sólo las flores, las risas, y los partos. También es la podredumbre, las lágrimas, y el dolor. Es el perdón, pero este no puede existir ni puede definirse si no hay algo que se le oponga. 

A medida que ISMAEL pronuncia flores, risas, partos… Hay una imagen por corte de cada. Luego, lo mismo con podredumbre (una muñeca perdida entre la tamuja de un erial, con un ojo que le falta y el vestido y el plástico de la cara y los brazos encuadernados en musgo), lágrimas (una mujer sollozando como si se le hubiera muerto una hija), y dolor (un conejo con el cuello abierto por el ataque de un depredador, moviendo las patas trémulas). Esto está hecho con mucha plasticidad y con un uso efectista de efectos sonoros. Cuando habla de algo que se oponga al perdón, en pantalla salen las personas que condenaron a muerte hace poco en Irán por ser homosexuales, y que dejaron colgar desde grúas, para poner ejemplo. 

ISMAEL coge a un hámster de la jaula y juega con él, en sus manos. 

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          ISMAEL 

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          Tienes unos hamsters, que se reproducen como conejos, y ves como su jaula se hace cada vez más pequeña. Vivir tan apretujados… Te dan pena y los vas sacando de la jaula para jugar con ellos, hasta que un día no dejan que metas la mano en la jaula. Y te muerden, las putas ratas.  

ISMAEL pone su dedo índice delante del hocico del hámster que tiene en las manos. No le aprieta con fuerza, apenas le hace cosquillitas, si bien, a base de insistir, el dedo se convierte en un señuelo, en una trampa. 

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          ISMAEL 

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          ¿Morderán a la mano que les da de comer? ¿Morderán la mano que tan bien conocen y que les acaricia? 

El hámster muerde a ISMAEL. Le comienza a salir abundante sangre. ISMAEL deja el hámster sobre una mesa y va a paso muy rápido al cuarto de baño. Pone el dedo sobre el lavabo y observa como gota a gota va cayendo la sangre, hasta chocar contra la cerámica, formando sobre ella retículas rojas. Abre el grifo de agua fría, pone debajo el dedo, y después se pone una tirita. Vuelve a la habitación con una bolsa de plástico de supermercado. Coge al hámster de encima de la mesa y lo pone dentro. Se gira. Mira hacia la jaula, como dudando. Luego se acerca y coge a dos hámsters más y también los pone en la bolsa. Hace un nudo simple a la bolsa y comienza a golpearla contra la pared. 

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          ISMAEL (Voz en “In”) 

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          ¡¿Qué, se acaban rápido las ganas de morder, verdad?! Que sois todos iguales, hijos de puta!  

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          ISMAEL 

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          Lo de los hámsters daba un gran placer, porque aparte de oírlos chillar cada vez que se les rompía un órgano interno, una costillita, una pelvis… pensaba en sus sucios dientecitos que me habían mordido y que se estarían rompiendo junto a todo lo demás, hasta volverse… 

ISMAEL eleva la bolsa de supermercado con los hámsters dentro. Desde afuera sólo se ve la sombra de una materia que hace peso y rojo como pintura. 

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          ISMAEL 

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          … rojo. Pero no era sólo los hámsters. Cada vez que mataba algo, la paz que me invadía era proporcional al subidón que me entraba. Se pisa una planta, se arranca una flor, te meas en un hormiguero, quemas un avispero, le echas sal a una babosa, pisas cientos de orugas, envenenas algunas cucarachas, oyes como crujen, de un escobazo te cargas un topo del jardín….  

Muchas de estas imágenes se muestran representadas de forma artística y plástica. 

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          ISMAEL 

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          y claro, como mi viejo no castró a los gatos, cada tantos meses había que tirar gatitos al río. Primero en un saco, pero al poco tiempo eso se hacía tan aburrido… que habrías el saco y los dejabas caer uno por uno para ver qué pasaba. Chapoteaban un poco, se hundían otro poquito. Luego los encontraba río abajo hinchados. Parecían esos asquerosos gatos obesos que tienen algunas chicas, pero en mini. 

ISMAEL, de unos diez años, acompaña a su padre a un río. Su padre tiene barba, parece un hombre fuerte y serio. Tiene la piel un poco clara para ser árabe, pero, también, oscura para ser blanco. Tiran una bolsa, desde un puente, a un río. Luego ISMAEL, ya con doce años, va solo, con una bolsa más pequeña, y va a hacer lo mismo, pero se detiene, abre la bolsa, y coge a uno de los gatitos. Finalmente, al borde del río, vemos, entre guijarros, el cadáver hinchado del gato. ISMAEL mira en contrapicado hacia éste, como miró a la oruga cuando tenía diez años. 

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          ISMAEL 

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          Como digo, estas experiencias me acercaban un poco a otro mundo, lejos de las mentes falsas y vacías de la mayoría de la gente de ciudad. A un mundo real. Y esto me hacía fuerte ante la vida y las circunstancias. 

Mientras ISMAEL dice esto, le vemos unos instantes en la actualidad, en un plano medio. Tiene diecinueve años. Es un chico bastante guapito. Sigue con el pelo en bucles, bastante largo. Detrás tiene una pared de cemento. 

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          ISMAEL 

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          Un chaval te saca un cuchillo a las siete de la tarde por Vía Layetana. Le sonríes -¿Qué vas a hacer con eso? Tú debes conocer a muchos de estos, ¿no, Gabriel? El chaval, que nunca ha jugado a morirse de hambre, mira su cuchillo y sin decir una palabra intenta parecer amenazador. – Es un cuchillo de cortar pan, no tiene punta… ¿no crees que vas a tardar mucho en serrarme? Y ese es el fin de ese pardillo que se va, lleno de vergüenza, hasta que desaparece. 

(La escena se muestra tal cual se ha explicado) 

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          ISMAEL 

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          Pero yo no soy mala persona como Dios no es malo.  

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          GABRIEL (En off, no se le ve: La voz es la de un hombre maduro) 

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          ¿Por qué no me explicas directamente lo que pasó anoche? 

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          ISMAEL 

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          Está bien. Había bebido mucho, algo que no se tiene que hacer. El alcohol es peligroso como las mujeres. 

ISMAEL, al anochecer, camina por la calle, tambaleándose un poco por el alcohol que ha bebido. 

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          ISMAEL 

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          Era ya de madrugada y me encontré a un chino de estos que venden CD’s y DVD’s piratas. Me lo llevo a casa. Me pongo cómodo: una cervecita, una peli, y tú en bolas, que pa eso estás en casa. Le digo al chino que ponga el DVD.  Pone la peli, va y no se oye nada. Me cogió un cabreo… siempre igual con los chinos! Demasiado pedo como para volver a bajarlo a la calle, creo que le grité o le pegué o algo así. Supongo que ambos. Para que aprendiera, vaya.  

Todo se muestra tal cual. El chino es un jovencito de unos diecinueve años también, aunque parece medio niño, bastante tímido. Está apoyado contra la persiana metálica de una tienda en el centro de la ciudad. ISMAEL se le acerca, vestido con una casaca negra. El salón de la casa de ISMAEL es pequeño. El chino, en calzoncillos, pone la película en el aparato de DVD, pero en el televisor no se oye nada. ISMAEL, con el mando, sube el volumen al máximo, pero ni así. Comienza a gritarle y a meterse con el chino. 

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          ISMAEL (tras un breve silencio) 

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          Me despierto en medio de la noche y veo a dos polis que han entrado por el balcón y me están tocando con sus linternas. La tele a toda mierda. Claro, me puse a ver la peli sin sonido con el volumen al máximo, cuando acabó una hora más tarde yo estaba to sobao. Los vecinos habían llamado. Vieron sangre en la alfombra… y poco después, detrás del sillón, al chino. 

(Se muestra todo tal cual como se ha descrito. Cuando entra la pareja de policías, ISMAEL está durmiendo en el sofá delante del televisor todavía desnudo). 
 

Sobre una pantalla en negro sale, en la parte baja derecha, el nombre escrito de: 

Gabriel 

como al principio salió el nombre de ISMAEL. El cartel desaparece. 

GABRIEL es un hombre de mediana edad, aunque ya con el pelo blanco. Sin embargo, se le ve con la fuerza de un hombre y no con la fragilidad de un anciano. Va bien vestido, con traje y corbata. Le habla a ISMAEL en el interior de una comisaría de policía, en la zona habilitada para que los maleantes puedan hablar con sus abogados. A partir de este momento se acaban todas las voces en off. 

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          GABRIEL 

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          Bien, Ismael, tengo tus datos, me firmas dos papeles de nada y trabajaré tu caso. Ahora, te acompañará este guardia a tu celda. ¿Tienes alguna pregunta?  

ISMAEL está sentado. Ahora se puede ver que está esposado. 

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          ISMAEL 

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          No… 

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          GABRIEL 

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          Me verás aquí de nuevo muy pronto… Por ahora es todo. 

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          ISMAEL 

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          Bien… Está chungo pero Dios y los abogados son Grandes… 

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          GABRIEL 

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          Sí… 

Un policía se acerca sigilosamente a GABRIEL por la espalda. Le dice, con voz suave y educada, si bien con una evidente intención apremiante: 

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          POLICÍA 

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          El siguiente lleva tiempo esperando… 

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          GABRIEL 

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          Voy. 

En el último fundido a negro, se escucha la puerta corredora metálica de una celda cerrándose hasta llegar a un “clack” sordo, dejando en el aire la suave reverberación de un eco. 
 
 
 
 
 
 

Nota: Si bien el guión requiere mucha violencia contra animales, más que a algunas hormigas que sí que habrá que sacrificar, en el resto de casos no hace falta tocar para nada a ningún animal. Ni para la oruga, que se puede hacer con efectos especiales (si se nota que son efectos especiales mejor! Le dará un cierto tono de magia y de fábula al corto que le irá muy bien, pues no deja de ser eso). Los gatos bajo el río se puede hacer también con efectos especiales o simplemente optando por mostrar sólo el contrapicado del rostro de ISMAEL. También se puede utilizar, como en el caso del conejo, imágenes de archivo y de documentales, tratadas a posteriori digitalmente. Soy un ferviente defensor de la naturaleza y no apruebo de la violencia contra animales. 

DZ