La sombra de una duda


Los años de grandes crisis son también años de grandes inventos. Entre 1939 y 1941 verán la luz invenciones como, el microscopio electrónico, cohetes a reacción, el LSD,… la fisión nuclear (por Lise Meitner y Otto Robert Frisch: bombardeo con neutrones del uranio provoca la fisión), que acabarán con la II GM, cartas tan importantes como las de Einstein a Roosevelt en el 39, avisando sobre el posible desarrollo alemán de la bomba atómica, esto por su parte, abre la puerta a nuevos puestos de trabajo a 43000 personas en el proyecto Manhattan que culminará con el lanzamiento de bombas atómicas en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki en el 45 y el desarrollo de un gran servicio de inteligencia.

La doble cara, tanto de personas como de inventos, puede verse reflejada en esta película de Alfred Hitchcock. En estos años dirigen el mundo personas de marcados caracteres: grandes seductores de pueblos, megalómanos e individualistas… en Estados Unidos alcanza el poder el único presidente que es reelegido 4 veces, dos dictadores firman un pacto de no agresión y a escondidas siguen matando a sus enemigos… una gran red de espías, de secretos, de caras oficiales y caras ocultas.

Nunca Estados Unidos entró en una guerra de manera limpia, tanto es así que aunque firmaran la “Carta del Atlántico”(1941) con los británicos en la que aluden a la colaboración “después de la destrucción final de la tiranía nazi”, su actividad se redujo a proteger colonias francesas de los ataques japoneses. Entran en la guerra después del ataque de Japón sobre Pearl Harbour. Pero: ¿Porque no se destruyeron grandes portaaviones ni grandes destructores en ese ataque? ¿Porque se seguía vendiendo petróleo a Japón si no se retiraban de Indochina?

La doble moral, el disfrute de una vida más o menos acomodada (en comparación con los estilos de vida que se llevaban en Europa después de la primera guerra mundial) parece verse reflejado en Charlie Oakley, un personaje que a primera vista tiene todo lo que una suegra puede desear para su hija: es elegante, sus opiniones son escuchadas ya que es una persona que ha viajado en transatlánticos y ha hecho una gran fortuna. La otra cara, es menos conocida y oscura( siempre aparece rodeado de sombras expresionistas y humos que oscurecen su paso). Pero a éstas en general, son incómodas de mirar a la cara, tal vez sea por eso que Hitchcock quiera llevar la amenaza a un típico pueblecito americano. Según la hija de Hitchcock: “Era una idea que le atraía”. Un pueblecito en el que se vive con añoranza de los “good old days”. Los servicios secretos aparecen en el segundo acto intentando desmontar esa idea tan clara que creíamos tener de los dos Charlies(en el primer acto), tío y sobrina… y nos aclaran al final, a través de un diálogo entre el detective Graham y la ya no tan inocente Charlie: que “El mundo no es tan malo como él pensaba. Pero a veces necesita ser muy vigilado. Parece volverse loco de vez en cuando. Como tu tío Charlie”.

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