Archive for the ‘Literatura’ Category

Bobinas de hilo

septiembre 18, 2013

Desde la más profunda oscuridad de la noche vino a mí esta historia:

Un rayo de luz, poco a poco se iba desvaneciendo en las oscuras aguas del río Dnieper y no era por que las amigas de toda su vida no quisieran ayudarle. Con un extremo de sus largos cuerpos de se anudaron a su cabello, a sus botones, a las suelas de sus zapatos, a los picos del cuello de su camisa. A través de sus finas gafas de alambre se podría apreciar como el iris azul hielo de los enrojecidos ojos de Andrej iban abriéndose, mientras la corriente tiraba de él hacia el fondo. Unas se agarraron a sus dedos  ocho se agarraron con fuerza a los botones de cuatro ojales de su camisa, otras se anudaron a sus rodillas – no tengo que contaros que esas amigas no eran humanas, ni que su amistad nunca fue bidireccional – al otro extremo de sus cuerpos se encontraban las bobinas de madera, en las que solían estar enrolladas sus amigas de colores. Su fuerza de flotación intentaba tirar del cuerpo del hombre a la superficie, mientras que él aceptaba la llegada de su muerte, recordando las piedras que había recogido en el bosque la mañana anterior. La últimas burbujas de aire escapaban de sus pulmones, sin ofrecer resistencia abrió su boca. Poco a poco subían a la superficie a modo de despedida.

Pero volvamos a la luz, aquella luz de finales de otoño, que aquel día acompañó a Andrej, desde su casa, en la que vivía solo con sus objetos favoritos: fotografías de personas desconocidas compradas en mercadillos, vinilos que con el peso del tiempo iban escuchándose cada vez peor, raro era aquel que no tuviera como mínimo dos arañazos, la mesa de trabajo era su único mueble de calidad, su colección de tijeras, máquinas de coser, recambios de máquinas de coser, maniquíes y ropa que rara vez le compraba algún extravagante turista. No, no me he olvidado de sus amigas, las bobinas de hilo de colores. Tenía muchos tesoros pero ninguno tan amado como sus bailarinas de madera, ordenadas en una pared en la que, ordenadas por pigmentos, esperaban su turno en una tabla llena de clavos, separados matemáticamente por dos centímetros… cuenten como mínimo setecientas bobinas, sin contar los colores repetidos. Andrej disfrutaba de sus piruetas, sus giros, su adelgazamiento

Le hacían recordar a Kathrina, estudiaba danza clásica en la escuela de (), allí la conoció y quedó profundamente afectado por su mirada, una mirada dura en cara de esa princesa pelirroja, una mirada atacante que le espetó cuando se cruzaron por primera vez. Ella le dejó muy claro que su vida era la danza y que no perdería su tiempo con él… tuvieron solamente dos citas, estas fueron las últimas palabras que Andrej escuchó de los pétreos labios de Kathrina. No se volverían a cruzar hasta tres años más tardes en el teatro de Kyiv Opera, donde él obtuvo un puesto fijo en el departamento de vestuario, cosía fantasiosos trajes a los actores y bailarines soñando con que alguna vez pudiera volver a verla.

Ocurrió a mediados de octubre, volvió a verla, volvió a ponerse recto, pese a los crujidos de sus vértebras. En la calle frente al teatro había un café, donde antes del trabajo Andrej revisaba a diario la actualidad en el periódico de la ciudad, la vio a través de la ventana, como cruzaba la calle, después de una carroza de caballos negros. Sus miradas no se cruzaron, pero él la reconoció de inmediato. Tiró unas monedas sobre la mesa y corrió a su encuentro. Ella había desaparecido por el callejón trasero del teatro y corría hacia las salas habilitadas para los ensayos… de repente sintió como se le cerraba la garganta. Era Igor, el gigante de seguridad de teatro, que le recordaba que esta no era una entrada para caballeros. La tos y la vuelta del flujo de aire, hizo que bajara de las nubes y volviera a tocar tierra.

A él le pasaban las medidas, y una vez vestidas hacía anotaciones de modificaciones sobre cada actor, bailarina, soprano o tenor. Cada uno tenía asignado su letra y su número. Buscó entre las listas de vestuario, su dedo recorrió la lista frenando en la ” i “, la “j”, para no reconocer a ninguna de las K thrinas. ¿Se habría cambiado de nombre? ¿Usaría un nombre artístico? ¿Se habría casado?

Al final de la tarde Igor, entre risas burlonas, le explicaría que ya había venido un caballero a recoger a la bailarina en un lujoso coche.

¿Por que? Si él ya había casi abandonado la esperanza de reencontrarla… pensaba Andrej al borde de la ciudad, recogiendo piedras, solo piedras negras, en su paseo por el bosque. Esa noche llovió y el barro se hizo con algunas carreteras, también fue el caso de la carretera que pasaba al lado del río. Que revuelto por la lluvia, parecía que absorbiese no solo los desagües, sino también la poca luz del día siguiente.

Día en el que con lágrimas en los ojos, piedras en los bolsillos, un enorme peso en el pecho Andrej iba de camino al trabajo cuando su coche acabó en el río, pocos vieron lo ocurrido, unos dijeron que fue el barro, otros que el fuerte viento del norte empujó el coche al río… sus amigas fueron las únicas que vieron que sujetó fuerte el volante, cerró los ojos y continuó recto.

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Inspiración:  Everything is illuminated by Jonathan Safran Foer

pasillo de Mulholland Drive

enero 27, 2011

Mi peor experiencia relacionada con un ascensor

A finales de los ochenta llegaba a Madrid por primera vez, tenía 6 años, mi hermana pequeña tenía 4 recién cumplidos y mi padre se acababa de separar de nuestra madre.

Nos alojamos al principio en un Apart hotel, no recuerdo bien donde, solamente recuerdo que desde la décima planta veíamos como la sierra rodeaba Madrid.

La moqueta de los pasillos era verde y las lámparas de la pared la iluminaban con viejas bombillas incandescentes cada 12 pasos. Un día me preguntó mi padre si me atrevía a ir a  la recepción del hotel a comprar una botella de agua. Era todo un reto por esos momentos, al que quise enfrentarme por primera vez. Mi hermanita, caprichosa, quiso porque quiso acompañarme. Para que no lloriqueara accedí resignado. Maldita la hora en la que acepté, pensé a posteriori.

Bajamos hasta el final del pasillo. Recuerdo el olor de esa moqueta verde.

Mi hermana quería apretar el botón, no alcanzaba. Ya llamé yo el ascensor. La puerta de la izquierda se abrió. Bajamos, el traqueteo nos inquietó. Yo era consciente de que los ascensores se atascaban, la pequeñaja aun flotaba dentro del mar de la inocencia. Dicen que los niños pequeños empiezan con terrores nocturnos a los cinco años, cuando empiezan a ser conscientes de la muerte.

El camino hacía abajo discurrió sin ningún problema, menos eso inquietantes traqueteos.

Dentro de la cabeza de un niño de 6 años empiezan a volar miles de ruidos, que si el cable se va a cortar, que si nos caemos al hueco y morimos aplastados, que si por el techo pueden entrar bichos.

El recepcionista, un tipo gordo y con cara de pocos amigos, nos saludó y mi hermana se fue directamente a la maquina de bolitas.

-Quiero una, quiero una, quiero una…. – me dice la pequeña.

– ¿Traes monedas?-  tema finalizado.

Yo llevaba la moneda de 100 pesetas para dos botellines de medio litro. Recogí el cambio, una moneda de 25 grandota que fue directamente al bolsillo del pantalón como me había dicho mi padre.

Subimos al ascensor, apreté el 10. Se iluminó el botón durante unos segundos. Subimos y el ascensor se paró en la sexta planta. Salimos como si la planta fuera la nuestra, pero el pasillo no era igual, era mas oscuro. No era aquí. A mi me dio miedo, pero tenía a mi hermanita y me hice el fuerte. Ella empezó a lloriquear. Entramos al ascensor, bajamos a recepción y lo volvimos a intentar. El ascensor subió, pero paró en la sexta planta. El miedo, esta vez nos apretó  a ambos. Al fondo del pasillo en el claro-oscuro se podía ver la negra silueta de un hombre acercándose intentamos la planta 7, pero nada, la octava planta tampoco respondió, ni que decir tengo que ni la novena ni la décima planta respondían.

Los dos cogidos de la mano y con una botellita en la otra nos metimos en el ascensor abrazados.

Bajamos llorando a recepción, el recepcionista llamó a mi padre, no se porqué nos cayó una bronca pero desde entonces siempre que veo la señal de que menores no deben bajar sin acompañante.

con CON… dormiras mejor

diciembre 24, 2010

Extraños movimientos de cámara, la cara no es rascada por
la mano, es mas primitivo que eso. Es frotar, ursear como lo llamo
yo. To bear, pero sin necesidad de soportar a nadie. Sonidos de
microfono frotado, antinatural en principio es lo que busco, porque
es ficción que el roce del cañon sea feo. Busco un Bello roce.
Definitiva y mente, no es del agrado de todo individuo, el
aguerrido alterado al que cualquier buena palabra le suena a ataque
no disfruta del placer que sientes al rascar tu espalda contra un
tronco. ( Personalmente pienso que la materia orgánica provoca mas
placer que la roca natural, evito la engañosa arena que finalmente
resulta mas abrasiva de lo esperado, ni el plástico que goza de los
mismos privilegios que las que las fábricas de aromas añaden a un
trozo de “corcho” alimenticio inodoro e insípido en origen.) Aclaro
que soy amigo de robles y eucaliptos, aunque el alcornoque me
resulte sumamente sensual. Prestar su piel, desnudarse para otros,
tiene un calor y una cercanía emocional primera, reptiliana, mas
sincera que la voluntad… Un dador nato sin necesidad de CON. Ese
maldito se encuentra en una chica obesa, otra chica adicta y en el
señor al que le cuesta articular su cariño, y por consiguiente es
muuuy trabajador. A una la veremos sentada-esparramada, apoyada en
una barra del metro, con una bolsa de nueces pequeñita en la que
hurgan hábiles y posteriomente culpables morcillitas. El tectec del
chocar de las nueces a ritmo de las inexactitudes de la vía, hace
que el esparrame inicial se vuelva un esparrame despreocupado.
Acunada por el tectec y el estómago, deja de ser sensible al mundo
que la rodea y cual masturbadora compulsiva, olvida los pequeños
placeres. Ya no quiere agradar, no recuerda como, el placer, la
compañia se la proporciona su sentimiento de saciedad(a su vez,
cada vez mas lejano) Al señor lo veremos en el coche de su anciana
vecina, le recuerda a su propia abuela, única bondad infantil
petrificada en su memoria. Siempre llega el primero, no soporta los
atascos, le parecen una pérdida de tiempo y es consecuente con este
pensar (no como muchos). No es popular, sería contradictorio,
aunque más que respetado es temido, hasta por sus jefes… que
saben que arderán en el infierno por exigirle más que a otros
peones. Sale el último de la oficina, sin olvidar pasar por esa
gasolinera que rebosa de productos inútiles, pero a los que tiene
acostumbrada a su abuela adoptiva. Caminar, caminar, caminar,
caminar…. hacer, hacer, hacer,…. es una órden constante de ese
cerebro que le cuesta desconectar. Un orfidal al día es lo que le
recomendó el médico cuando le visitó hace 7 años, ahora se
automedica y si no basta uno, pues bien pueden llegar a ocho o
nueve.
Nuestra tercera protagonista aparentemente no es tan diferente a
otros, de hecho la rodeamos sin saberlo todos los días en sitios
publicos, es aquella modernísima desconectada del afecto, es amiga
y nada mas, escucha y sobre todo desconecta bien. Es muy
responsable en su trabajo aunque la última hora le cueste horrores
concentrarse. Tiene suerte que en su trabajo, se le presupone una
actividad social. Está bien vista esa salida nocturna, café, bar,
caña, cigarrillo, gin-tónic, sonrisa, cambio de garito, cigarrillo
aderezado, carcajada, discoteca, raya, rayita, copita, desmadre. No
es consciente de todo lo que se mete, pero ¿hay que vivir a tope,
no? Ducha rápida, colirio, tonopan, meditación trascendentalísima
concentrada para empezar el día.
otra idea para un docu social.

Lonely dreams

diciembre 12, 2010

Ella caminaba por las calles de Madrid. En el pelo un reflejo de las luces navideñas, que cuanto mas frío hace mas parecen brillar. En los ojos, un reflejo de escaparate, humedad reprimida para no emborronar el maquillaje.
Ese puesto iba a ser de ella y de nadie mas, se supone que en Navidades lo que mas hace falta es vendedoras guapas en tiendas… Y soñó por un instante volver a casa 5 cm mas alta, flotando sobre sus tacones, con mas dientes en su sonrisa, con el pelo teñido… Abrazar a su amado y preparando un gran plato de gambas con guindillas y limón, un cava de los que no dan dolor de cabeza…
Salió de la tienda. Las puertas automáticas se cerraron tras de si… Ni flotaba, ni brillaba y mucho menos iba a comprar nada. ¿Se hubiese sentido mejor? Si, pero le habría durado tan poco que no hubiera valido la pena. Pensó en mandar postales navideñas a a sus parientes lejanos. Una a Venezuela, otras dos a Alemania, una a Brasil, dos a Argentina, una a Barcelona y cuatro para Madrid. Recordó aquella tiendecita en South Kensington, que lujo de tarjetas: tonos diferentes, para distintas edades, todas las temáticas imaginables, sabiendo ingles o con un pensado dibujo universal.
Que asco de tarjetas!- pensó y compró papeles de diferentes texturas,colores y transparencias. Purpurina, el material del que estan hechos los sueños de los niños chicos, algodón y pegamento. Esta vez si se le corrió el maquillaje, porque el olor que otrora quitaba el hambre a los meninos da rua de la favela… Ese mocoso ya no vendería caramelos en un semáforo, seguramente yace en una poza cuajada por haber arrancado la maldita farola y haber roto la acristalada puerta de una gasolinera en medio de una guerra de bandas para robar el pan recién hecho y unas chocolatinas con cromos de animales.
Entenderse con poco dinero se hizo complicado, la ira no hacía mas que enseñar sus orejas por si acaso podía ayudar a causar algún estrago, las tijeras recortaban ávidamente. Dar regalos hechos a mano iba a generar la energía eléctrica al otro lado del globo, la de una sonrisa y de un recuerdo cercano. De noche no durmió sola, pero tampoco acompañada, su seguridad estaba pero el cálido abrazo no. Despertó entre lágrimas, le había visitado en sueños su abuelo en una silla motorizada, que frenó con precisión germánica a cuatro centímetros de una escalera. Opa llevaba un corte de pelo moderno, no es que tuviera mucho, pero lo poco que tenía, tenía hasta gomina. Sus grandes manos seguían igual de carnosas y amablemente temblorosas.
-Dime¿donde has estado?- dijo Opa.
Hacía años que no escuchaba su voz, hacía 15 años que el dolor de la vejez se había llevado la voz gruesa y bondadosa dejando paso a chillidos llagados.
-¿aun vives aquí?
-No abuelo mucho ha cambiado…
Dió marcha atrás y serio le ordenó:
-¡Llámame Opa!
– …mucho ha cambiado, Opa, el chico que Oma conoció cuando tu ya habías muerto, es ahora mi marido y ya no vivo en la casa de un exfutbolista. Inventaron los minipisos que se hacen gigantes cuando estas sola en tu cama.
Y se despertó hablando alemán entre sollozos, sabiendo la fragilidad de la verdad de sus palabras:
-„ich habe nämlich geheiratet”

pensamientos desde mi celda de aislamiento

mayo 30, 2009

bzzz… cling. cling cling-cling… es lo primero que se oye al principio del día. un fluorescente de 20Watts, a 5600 grados Kelvin, detrás de una reja. no debo poder acceder al tubo. creen que podría hacerme daño. ¡que ironía! ellos me hacían daño, pero yo no puedo. lo único que puedo es caminar, no demasiado. tampoco sé a que hora del día empieza mi día, ya que no es mi día. no es mío, es el que ellos me dejan vi… sobrevivir. cinco pasos de largo por tres de ancho. parece que todo esté ligado al número 5, parece que quisieran burlarse de mí. cinco pasos, cinco respiraciones, cinco dolores de cabeza, cinco dedos, cinco segundos son los que se abre la puertecilla de mi celda para darme de comer. y mi casa tiene cinco por tres, quince pasos cuadrados. mi luz hace cinco ruidos antes de que decida encenderse y hacerme de ventana. me observan a través de la puerta, pero no voy a perder la cordura. mi misión es lo más importante, apoyar la lucha, seguir peleando por el bien de nuestra revolución. a veces me tiemblan las manos, y de tanto mirarlas temblar creo que dejan de temblar y me mareo, pues lo que se mueve es mi celda inmovil. porque fuera el mundo sigue girando y mi voluntad hace que no me transforme en un inmueble. no voy a dejar que mi mundo deje de girar. ¿quieren forzar una confesión? ¿quiere que revele algo? pero no creo en sus leyes, son erróneas, … se que vivimos en un estado policial, que Estados Unidos tiene un poder especial sobre la reconstrucción de mi país, pero debo mover voluntades, despertar a los dormidos que solo hacen que comer y consumir, duermen. ojalá pudiera dormir, saber cuando es de día, pero la puerta me aísla de todo sonido exterior que pudiera darme una referencia, algo, que pusiese en hora mi reloj.  últimamente río, es absurdo, nada hay por lo que se pudiera uno reir en esta celda, pero… es reconfortante. absurdo y reconfortante. las paredes reflejan la luz, el metal del water refleja la luz, el aluminio de la cama refleja la luz y todo acaba por ser redondo, bordes redondos, reflejos redondos, chanclas redondas, tubos de ropa redondos, paseos redondos, platos redondos de cinco por tres dedos meñiques de ancho, al principio era un plato menos redondo, ahora lo es mucho mássss. esss reconfortante, buscar similitudes, te hace olvidar los ruidos internos, tus voces acusadoras, tus voces justificantes, tus ideologías. el silencio es insoportable, aunque gritar no sirve de mucho. se apaga la luz y debo dormir, pero ¿como se hacía eso?

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culpabilidad histórica, nazismo, terrorismo de la RAF, a favor en contra, punto de vista, posicionarse. existe un posicionamiento ¿neutral?

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dos grandes películas a revisar:

“Good” y “RAF”

segunda opción

diciembre 8, 2008

No sabes cuanta cosa haría

ademas de lo que ya hice.

No sabes hasta donde llegaría por hacerte feliz.

Llegaría hasta donde solo llegan los pensamientos.

encontraría una palabra que no existe,

para decirte en este mi verso casi triste

como de grande es mi amor.

No sabes que los deseos de tu corazon son mucho más para mi

que las razones que yo tenga para decir que no y yo siempre digo si.

Y aunque la realidad me limite, la fantasía de mis sueños me permite, que yo haga más, que las locuras que ya hice para hacerte feliz.

Tu solo sabes, que yo te amo tanto

Pero en verdad, amor mío, no sabes cuanto.

Si supieses comprenderías

Razones que solo quien ama de esta manera puede entender

No sabes cuantas cosas haría por una sonrisa tuya.

No sabes hasta donde es capaz de llegar amor igual al mío.

Pero fuera necesario hacer mucho mas

Aunque sufra

Aun así, yo soy capaz, de mucho mas, que las locuras que ya hice por hacerte feliz

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Traducción libre de una canción compuesta por Roberto y Erasmo Carlos, que cuando mejor me suena, es en boca de María Bethania.

Canción triste, que he cantado hasta arderme no solo las cuerdas vocales, sino hasta que te tiembla el cuerpo y el ácido de tu estómago parece recorrer tus venas. Canción que he llorado. Una canción que con pocas palabras es capaz de decir tanto.

Recuerdo haberle gritado esta canción a la cara a una chica, haberme descamisado para que viera desde donde y sin protección venía lo que sentía, para nada, la pobre no era capaz ni de entender ese tipo de sentimiento, ni de entender el idioma en el que se lo decía.

Pero a veces no basta, ser bueno…porque ¿para que hace falta ser un cabrón? Oyes historias contadas por lenguas de mujer, ves el brillo en los ojos. “-Ojalá alguien me quisiera así….”-sueñan en voz alta. Y piensas, si te dieran eso…¿serías capaz de verlo? ¿serías capaz de valorarlo? ¿entenderías el mensaje y la carga emocional del emisor?

-Ándate con cuidado y no quieras tanto! -pero que cojones- Es que tengo miedo de enamorarme….! -hay gente que no lo ha sentido más que una vez en la vida…. como puedes atreverte a no vivir una emoción desnuda, sin escudos, sin muros.

Y una mierda… ¿porque será que las patadas y el rechazo que provocas llega mejor? Buena persona, te darán por el culo (claro que si te gusta, ¿quien soy yo para decirte nada? busca mi post sobre culos, allí te lo he dicho alguna vez) y parece que de nada sirva el callo que se forma, cuando quieres mucho, te dicen que es demasiado. Y si la miras como si fuese una boñiga recién fabricada, que se secó en la montaña y ahora está cubierta de nieve, entonces suenan palabras que te alimentan como si de nectar se tratara para un colibrí nervioso y hambriento.

Barceló y Naciones Unidas

noviembre 7, 2008

el nuevo techo de la ONU. Un mallorquín honrado por decorar su cúpula. 

Hace una buena interpretación de en lo que se ha transformado.

Mucho color y estalactitas en una cúpula… dicen por ahí que es un canto a la diversidad….

Yo digo, que lo que le faltan son murciélagos. Si, transformarla en una cueva, una cueva falsa multicolor, con murciélagos colgando… llenando la sala de guano, un montón de excrementos muy fértiles y caros.

Guión “matar” versión 1

noviembre 3, 2008

 

MATAR 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Guión de Daniel Zeldis

sobre una idea original de Issis
 
 
 

Una columna de hormigas desfila por el suelo de rasilla de una terraza. De repente, justo en medio de la fila, la menuda bamba de un niño de ocho años cae con el peso del pie de un gigante. El pie se eleva de nuevo en el aire y cae, al unísono con el otro pie, no muy lejos del punto original, en otro punto de la fila de hormigas. Esto se repite un par de veces más, con la alegría con que los pies de algunos niños saltan sobre charcos de lluvia. De repente los pies giran sobre su eje ciento ochenta grados y corren unos pasos para saltar, de nuevo juntos, sobre otra rasilla de la terraza, donde hay una despistada hormiga. Los pies saltan, se elevan, y vuelven a caer sobre el mismo punto. Pero los pies han crecido unas cuantas tallas, las bambas son más grandes. La cámara tilta hacia arriba para mostrar el torso y el rostro, en contrapicado, de ISMAEL, un niño de diez años, con la tez blanca, aunque con un cierto aire árabe, acentuado por el abundante cabello negro en bucles, por ojos negros como la noche, y una boca y unos labios largos como plátanos. ISMAEL mira contento, alegre, hacia sus pies. Los retira, primero el izquierdo, y tras una espera de un par de segundos, el derecho. Bajo su bamba derecha queda el cuerpo aplastado de una oruga. 

Fundido a: 

MATAR 

El título del cortometraje aparece sobre el fondo negro del fundido. El título acaba por disiparte, pero el negro permanece. 

En la parte baja derecha de la pantalla en negro aparece escrito el nombre de: 

Ismael 

El nombre desaparece también, como el título, pero de nuevo sigue el fondo negro, sobre el que se oye la voz de ISMAEL, que es un joven que rememora desde sus actuales diecinueve años. 

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          ISMAEL (Voz en off todo el corto menos cuando se especifique lo contrario) 

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          Comienzas de pequeñajo. Como todo. Un niño aún no es consciente de que su madre le recoge todos los juguetes, que le trae las pantuflas para que no agarre frío en los pies, que le lleva y trae del colegio y que le protege del mundo… Ese niño aún no es consciente, digo, de que acabará siendo un mierdas, débil y caprichoso. Ese es un poco mi caso, sólo que no me acostumbré a que me trajeran las pantuflas: yo me acostumbré a matar. 

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          Empezó todo así, de pequeño, con hormigas.  

La imagen en negro pasa por corte a la de un páramo inundado de sol, que casi duele a la vista. ISMAEL, de ocho años, tiene una hormiga entre sus dos manos: intenta arrancarle las antenas. ISMAEL, lleva puesto un horrible anorak multicolor. 

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          ISMAEL 

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          Ves cómo puedes sembrar el caos en un termitero gigante, arrancándole las antenas a dos o tres hormigas. Te lloran los ojos, pero es del ácido que desprenden los ataques venenosos del instinto. 

Por corte, ISMAEL, aún con el anorak puesto, devora la comida que tiene en el plato. Está comiendo en un mesón junto al resto de sus compañeros de clase y con tres personas de edad adulta (profesores). El resto de niños y niñas hablan y ríen y hacen ruido. Todo menos comer. 

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          ISMAEL 

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          Luego comes con más ganas que nunca, con un hambre tremenda, mientras el resto de niños de tu edad aún cree en Papá Noel. Tú, a esa edad, puede que también, pero lo que quiero decir es que también sabes de un mundo real que queda tan lejos de las mentes infantiles de tus compañeros como otra galaxia. 

Unos hámsteres están en su jaula, en el interior de una vivienda. La jaula es grande pero hay como ocho hámsteres. Uno eleva su hocico y parece olfatear el aire, luego lo baja y camina unos pasos. 

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          ISMAEL 

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          Hay algo espiritual también en todo ello. Después de todo, Dios no es sólo las flores, las risas, y los partos. También es la podredumbre, las lágrimas, y el dolor. Es el perdón, pero este no puede existir ni puede definirse si no hay algo que se le oponga. 

A medida que ISMAEL pronuncia flores, risas, partos… Hay una imagen por corte de cada. Luego, lo mismo con podredumbre (una muñeca perdida entre la tamuja de un erial, con un ojo que le falta y el vestido y el plástico de la cara y los brazos encuadernados en musgo), lágrimas (una mujer sollozando como si se le hubiera muerto una hija), y dolor (un conejo con el cuello abierto por el ataque de un depredador, moviendo las patas trémulas). Esto está hecho con mucha plasticidad y con un uso efectista de efectos sonoros. Cuando habla de algo que se oponga al perdón, en pantalla salen las personas que condenaron a muerte hace poco en Irán por ser homosexuales, y que dejaron colgar desde grúas, para poner ejemplo. 

ISMAEL coge a un hámster de la jaula y juega con él, en sus manos. 

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          ISMAEL 

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          Tienes unos hamsters, que se reproducen como conejos, y ves como su jaula se hace cada vez más pequeña. Vivir tan apretujados… Te dan pena y los vas sacando de la jaula para jugar con ellos, hasta que un día no dejan que metas la mano en la jaula. Y te muerden, las putas ratas.  

ISMAEL pone su dedo índice delante del hocico del hámster que tiene en las manos. No le aprieta con fuerza, apenas le hace cosquillitas, si bien, a base de insistir, el dedo se convierte en un señuelo, en una trampa. 

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          ISMAEL 

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          ¿Morderán a la mano que les da de comer? ¿Morderán la mano que tan bien conocen y que les acaricia? 

El hámster muerde a ISMAEL. Le comienza a salir abundante sangre. ISMAEL deja el hámster sobre una mesa y va a paso muy rápido al cuarto de baño. Pone el dedo sobre el lavabo y observa como gota a gota va cayendo la sangre, hasta chocar contra la cerámica, formando sobre ella retículas rojas. Abre el grifo de agua fría, pone debajo el dedo, y después se pone una tirita. Vuelve a la habitación con una bolsa de plástico de supermercado. Coge al hámster de encima de la mesa y lo pone dentro. Se gira. Mira hacia la jaula, como dudando. Luego se acerca y coge a dos hámsters más y también los pone en la bolsa. Hace un nudo simple a la bolsa y comienza a golpearla contra la pared. 

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          ISMAEL (Voz en “In”) 

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          ¡¿Qué, se acaban rápido las ganas de morder, verdad?! Que sois todos iguales, hijos de puta!  

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          ISMAEL 

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          Lo de los hámsters daba un gran placer, porque aparte de oírlos chillar cada vez que se les rompía un órgano interno, una costillita, una pelvis… pensaba en sus sucios dientecitos que me habían mordido y que se estarían rompiendo junto a todo lo demás, hasta volverse… 

ISMAEL eleva la bolsa de supermercado con los hámsters dentro. Desde afuera sólo se ve la sombra de una materia que hace peso y rojo como pintura. 

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          ISMAEL 

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          … rojo. Pero no era sólo los hámsters. Cada vez que mataba algo, la paz que me invadía era proporcional al subidón que me entraba. Se pisa una planta, se arranca una flor, te meas en un hormiguero, quemas un avispero, le echas sal a una babosa, pisas cientos de orugas, envenenas algunas cucarachas, oyes como crujen, de un escobazo te cargas un topo del jardín….  

Muchas de estas imágenes se muestran representadas de forma artística y plástica. 

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          ISMAEL 

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          y claro, como mi viejo no castró a los gatos, cada tantos meses había que tirar gatitos al río. Primero en un saco, pero al poco tiempo eso se hacía tan aburrido… que habrías el saco y los dejabas caer uno por uno para ver qué pasaba. Chapoteaban un poco, se hundían otro poquito. Luego los encontraba río abajo hinchados. Parecían esos asquerosos gatos obesos que tienen algunas chicas, pero en mini. 

ISMAEL, de unos diez años, acompaña a su padre a un río. Su padre tiene barba, parece un hombre fuerte y serio. Tiene la piel un poco clara para ser árabe, pero, también, oscura para ser blanco. Tiran una bolsa, desde un puente, a un río. Luego ISMAEL, ya con doce años, va solo, con una bolsa más pequeña, y va a hacer lo mismo, pero se detiene, abre la bolsa, y coge a uno de los gatitos. Finalmente, al borde del río, vemos, entre guijarros, el cadáver hinchado del gato. ISMAEL mira en contrapicado hacia éste, como miró a la oruga cuando tenía diez años. 

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          ISMAEL 

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          Como digo, estas experiencias me acercaban un poco a otro mundo, lejos de las mentes falsas y vacías de la mayoría de la gente de ciudad. A un mundo real. Y esto me hacía fuerte ante la vida y las circunstancias. 

Mientras ISMAEL dice esto, le vemos unos instantes en la actualidad, en un plano medio. Tiene diecinueve años. Es un chico bastante guapito. Sigue con el pelo en bucles, bastante largo. Detrás tiene una pared de cemento. 

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          ISMAEL 

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          Un chaval te saca un cuchillo a las siete de la tarde por Vía Layetana. Le sonríes -¿Qué vas a hacer con eso? Tú debes conocer a muchos de estos, ¿no, Gabriel? El chaval, que nunca ha jugado a morirse de hambre, mira su cuchillo y sin decir una palabra intenta parecer amenazador. – Es un cuchillo de cortar pan, no tiene punta… ¿no crees que vas a tardar mucho en serrarme? Y ese es el fin de ese pardillo que se va, lleno de vergüenza, hasta que desaparece. 

(La escena se muestra tal cual se ha explicado) 

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          ISMAEL 

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          Pero yo no soy mala persona como Dios no es malo.  

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          GABRIEL (En off, no se le ve: La voz es la de un hombre maduro) 

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          ¿Por qué no me explicas directamente lo que pasó anoche? 

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          ISMAEL 

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          Está bien. Había bebido mucho, algo que no se tiene que hacer. El alcohol es peligroso como las mujeres. 

ISMAEL, al anochecer, camina por la calle, tambaleándose un poco por el alcohol que ha bebido. 

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          ISMAEL 

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          Era ya de madrugada y me encontré a un chino de estos que venden CD’s y DVD’s piratas. Me lo llevo a casa. Me pongo cómodo: una cervecita, una peli, y tú en bolas, que pa eso estás en casa. Le digo al chino que ponga el DVD.  Pone la peli, va y no se oye nada. Me cogió un cabreo… siempre igual con los chinos! Demasiado pedo como para volver a bajarlo a la calle, creo que le grité o le pegué o algo así. Supongo que ambos. Para que aprendiera, vaya.  

Todo se muestra tal cual. El chino es un jovencito de unos diecinueve años también, aunque parece medio niño, bastante tímido. Está apoyado contra la persiana metálica de una tienda en el centro de la ciudad. ISMAEL se le acerca, vestido con una casaca negra. El salón de la casa de ISMAEL es pequeño. El chino, en calzoncillos, pone la película en el aparato de DVD, pero en el televisor no se oye nada. ISMAEL, con el mando, sube el volumen al máximo, pero ni así. Comienza a gritarle y a meterse con el chino. 

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          ISMAEL (tras un breve silencio) 

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          Me despierto en medio de la noche y veo a dos polis que han entrado por el balcón y me están tocando con sus linternas. La tele a toda mierda. Claro, me puse a ver la peli sin sonido con el volumen al máximo, cuando acabó una hora más tarde yo estaba to sobao. Los vecinos habían llamado. Vieron sangre en la alfombra… y poco después, detrás del sillón, al chino. 

(Se muestra todo tal cual como se ha descrito. Cuando entra la pareja de policías, ISMAEL está durmiendo en el sofá delante del televisor todavía desnudo). 
 

Sobre una pantalla en negro sale, en la parte baja derecha, el nombre escrito de: 

Gabriel 

como al principio salió el nombre de ISMAEL. El cartel desaparece. 

GABRIEL es un hombre de mediana edad, aunque ya con el pelo blanco. Sin embargo, se le ve con la fuerza de un hombre y no con la fragilidad de un anciano. Va bien vestido, con traje y corbata. Le habla a ISMAEL en el interior de una comisaría de policía, en la zona habilitada para que los maleantes puedan hablar con sus abogados. A partir de este momento se acaban todas las voces en off. 

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          GABRIEL 

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          Bien, Ismael, tengo tus datos, me firmas dos papeles de nada y trabajaré tu caso. Ahora, te acompañará este guardia a tu celda. ¿Tienes alguna pregunta?  

ISMAEL está sentado. Ahora se puede ver que está esposado. 

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          ISMAEL 

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          No… 

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          GABRIEL 

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          Me verás aquí de nuevo muy pronto… Por ahora es todo. 

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          ISMAEL 

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          Bien… Está chungo pero Dios y los abogados son Grandes… 

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          GABRIEL 

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          Sí… 

Un policía se acerca sigilosamente a GABRIEL por la espalda. Le dice, con voz suave y educada, si bien con una evidente intención apremiante: 

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          POLICÍA 

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          El siguiente lleva tiempo esperando… 

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          GABRIEL 

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          Voy. 

En el último fundido a negro, se escucha la puerta corredora metálica de una celda cerrándose hasta llegar a un “clack” sordo, dejando en el aire la suave reverberación de un eco. 
 
 
 
 
 
 

Nota: Si bien el guión requiere mucha violencia contra animales, más que a algunas hormigas que sí que habrá que sacrificar, en el resto de casos no hace falta tocar para nada a ningún animal. Ni para la oruga, que se puede hacer con efectos especiales (si se nota que son efectos especiales mejor! Le dará un cierto tono de magia y de fábula al corto que le irá muy bien, pues no deja de ser eso). Los gatos bajo el río se puede hacer también con efectos especiales o simplemente optando por mostrar sólo el contrapicado del rostro de ISMAEL. También se puede utilizar, como en el caso del conejo, imágenes de archivo y de documentales, tratadas a posteriori digitalmente. Soy un ferviente defensor de la naturaleza y no apruebo de la violencia contra animales. 

DZ

matar

octubre 15, 2008

Me lo contaba con tanta tranquilidad, que no me podía creer que hubiera podido ser capaz de hacer lo que decía.

-Y es que todo empieza como un juego, -decía.

No le faltaba razón, en los juegos empezamos a desarrollar el carácter futuro. Pienso, por ejemplo, en ese niño al que su mamá le facilitaba todo, que le recogía las cosas, le traía las pantuflitas para que no agarrara frío en los pies. Acaba siendo un mierdas, un acomodado al que si se descuida de sus pensamientos, dice en voz alta: – Bueno, puesss, si no lo hago yo, ya lo hará otro.

-Y claro, me jode, pero no se ni como perdí la cabeza, -contaba este desconocido, en principio tímido. (Me cuesta recordar qué mágicas palabras debo haber utilizado para que confiara tanto en mí de golpe.)

– Y… bueno, pues eso, comienzas de pequeñajo, ves como puedes sembrar el caos en un termitero gigante, arrancándole las antenas a dos o tres hormigas. Disfrutas como la tierra roja empieza a volverse negra, te lloran los ojos, pero es del ácido que desprenden los ataques venenosos del instinto. Te excitas, te revuelves, comes con mas ganas y no entiendes bien porqué te despiertas tan cansado a la mañana siguiente. -hablaba pausadamente, la adrenalina que había irrigado su cuerpo horas antes, parecía como si le hubiera transformado en un ser inmune a las alteraciones.  Pensé también en el llorica, ese traicionero compañero competidor en el cajón de arena del parque, después del cole. Su niñera a veces desaparecía. Y no había manera de hacerle callar. Si no le sujetaban el pitito era capaz de mearse encima. Maldito llorón. (Con un poco de arena en la boca, seguro que no chillaba tanto.)

-Te entiendo, sigue, por favor – le dije, no era cuestión de cabrearle. Aunque creo que le había comenzado a caer bien. Se había roto la distancia y nos acercaban los lazos invisibles de acero, que conectan la tierra firme del que sabe que ha pecado a las pilastras gigantes, clavadas en el fondo de un río confesor. Tenía que acabar de ayudarle a cruzar hacia la otra orilla.

-Tienes unos hamsters, que se reproducen como conejos (sonreía) y ves como su jaula se hace cada vez mas pequeña. Vivir tan apretujados… Te dan pena y los vas sacando más y más de la jaula, hasta que un día no dejan que metas la mano en la jaula. ¿Morderán a la mano que les da de comer? Lo compruebas. Afilados como cuchillas, te sangran la mano, sucios dientecitos cabreados. ¡Hijos de puta! Con una bolsa coger a dos o tres y oírles chillar cada vez que se rompía un órgano interno, una costillita, una pelvis…eso era… y es que, a bolsazo limpio contra la pared, se acaban rápido las ganas de morderte ¿Verdad amiguitos?

Hay que ver lo agresivos que son los hamsters en comparación, con lo dóciles que son los ratones o las ratas… bichitos incomprendidos y mucho más abiertos a aprender, por ende mas inteligentes. Y nosotros imbéciles… seguimos prefiriendo comprar hamsters.

-Y cada vez que mataba algo, la paz que me invadía, era proporcional al subidón que me entraba. Se pisa una planta, se arranca una flor, te meas en un hormiguero, quemas un avispero, le echas sal a una babosa, pisas cientos de orugas, envenenas algunas cucarachas, oyes como crujen, de un escobazo te cargas un topo del jardín…. y claro, como mi viejo no castró a los gatos, cada tantos meses había que tirar gatitos al río. Primero en un saco, pero al poco tiempo eso era aburrido y aunque seguías llevando los gatos al puente dentro del saco, lo abrías y dejabas caer uno a uno. Chapoteaban un poco, se hundían otro poquito. Río abajo se encontraban hinchados. (sonreía) Parecían esos asquerosos gatos obesos, pero en mini.

Debo confesar que oyendo estas palabras me puse un poco nervioso, pero su manera de hablar era magnética. Jugar a matar o expresiones que incluyen la muerte, las hay a patadas y solo que te falle alguna conexión en el lóbulo prefrontal de nuestro cerebro puede hacer que lo que pienses se transforme en un hecho. Por eso atento, amigo conductor, los juegos de los niños son importantes. Lo son.

Después ves a un chaval desesperado por la crisis (y es que esta empeora cada vez que la oyes o la vuelves a leer…buena psicosis) que te saca un cuchillo a las siete de la tarde por Via Layetana. Le sonríes -¿Que vas a hacer con eso? El chaval, que nunca ha jugado a morirse de hambre y a pasar vergüenza por no poder pagar lo normal, mira su cuchillo y sin decir una palabra intenta parecer amenazador. – Es un cuchillo de cortar pan, no tiene punta…¿no crees que vas a tardar mucho en serrarme? Practicando la vergüenza, se gira, cruza la calle casi sin mirar y desaparece… recordando la vez que se cortó el dedo cortando el pan.

– Y es que, los muertos son muy interesantes, recuerdo una vez  que iba por la calle, en nuestro barrio, vi al perro del vecino corretear sin correa, iba al jardín de al lado a encontrarse con otro perrito. Lo hacían a menudo. Creo recordar que se llamaba Lobo y que lo odiaba porque siempre me ladraba. Le tenía un poco de miedo. Un día desde lejos lo vi cruzando la calle, pero no llegó a la otra acera, pues un coche que no sabía de la vieja costumbre de visitas de Lobo, lo golpeó de lado, voló y cayó cerca de la acera. Parecía que iba a levantarse, pero no. Me acerqué, tenía la mandíbula desencajada y partida, le salía sangre por una oreja(la que estaba apoyada, así que se iba formando un charquito rojo y hediondo bajo su cabeza)… le dije:

-¿Ya no volverás a ladrarme, verdad?

El perro no dijo nada, pero dentro de mi cabeza le oí, me decía que me apartara, que me iba a morder. Yo me alejé agarré un palo y empecé a pincharle. Gemía y tenía la barriga hinchada. En mi cabeza se repetían las amenazas y haciéndole un favor, reduje la presión interna. Le pinché un ojo, la barriga y me quedé a su lado hasta que estuvo frío y había parado de insultarme…- se quedó callado y me miró.

Yo intenté volver a encajar mi boca por si le recordaba a algún perro. Tragué saliva, la poca que me quedaba e intenté averiguar porqué había venido a hablar conmigo. Este me respondió lo siguiente:

-…. bueno. Y… y yo siempre recuerdo aquel día que me cambió. El día en el que aparté un imposible. Fue cuando propuse a una amante de los animales que tener demasiados, no era bueno para los animales. Que se volvían agresivos, que había que castrarlos para que no se multiplicasen. Pero ésta necesitaba mas a los animales, que los animales a ella y por eso no pudo hacer nada. Su sueldo no le llegaba para pagar casi el pienso de los que ya tenía. Así que iba a ser imposible alimentar los 5 ó 6 perritos que iban a nacer próximamente. Y claro, semanas más tarde nació una camada de 11.  Me pidió que acabara con ellos, pero que nunca le hablara de como lo había hecho, ni de que lo había hecho. Yo cavé una tumba. Encerró al resto de bestias, distrajo a la madre hambrienta. (once perritos chupandole las tetas eran muchos perritos) Con un bate de baseball y un golpe seco y corto en sus blandos cráneos bastaba. A veces había que darle dos o tres veces. Cuando llevas 3 te dices : Pan comido. Pero la muerte mecanizada, casi industrial es diferente. El quinto chilló, pierdes la concentración y en vez de apuntar a la cabeza, apuntas a la espalda… Mierda. Uno más. El octavo, es demasiado, pero tienes que acabar el trabajo. Morirán de hambre o vivirán una vida poco digna. Todos los vecinos conocen la casa, ya nadie acogerá en su casa otro perro más. Y castrar sale a 100 Euros mínimo. Joder, parece que el sexto, que era blanquito, no está muerto del todo y desde el fondo de la tumba empieza a chillar. Mierda, mierda… ¿no te vas a morir nunca? Creía que esto ya no me afectaría. Metes el pie en la tumba y aplastas la cabeza. Faltan tres. No pienses mucho y acaba con esto de una vez. Uno, dos y tres. El bate regalima zumo de sesos. Se parece al jarabe antitusivo. Ajjjj. Echo tierra y algo se mueve, pero no voy a volver a bajar a la tumba. Tiro más tierra. Unas rocas y encima una tabla para que los perros no desentierren los bichos del jardín. Mas tierra y agua. Tierra seca y una maceta bien grande y pesada.

Por primera vez vi algo de humano en sus ojos, no era más que un poco de agua salada pero no llegó a brotar demasiado.  -Tranquilo.- le dije. -Sigue… De fondo ya empezaban a oírse plañir a las sirenas. Éste agarra los caja del lado de mi mesa. Sonrío. Se lo enciende y se frota las manos. Caen restos de sangre seca.

-Tranquilo, lo importante es que me lo cuentes todo y si encima te arrepientes, mucho mejor.

– Y es que, esta mañana, te prometo que no quería hacerlo, pero había bebido demasiado la noche anterior y al no poder dormir. Por la madrugada encontré un chino de estos que venden dvd’s por la calle, me lo llevo a casa. Me pongo cómodo, una cervecita, una peli y tu en bolas, que pa eso estás en casa. Le dices al chino que meta el dvd . Y al ponerte la peli, va y no se oye nada. Me cogió un cabreo. Demasiado pedo como para volver a bajarlo a la calle. No me acuerdo pero creo que le grité o le pegué, de algún sitio tiene que haber salido este moratón. Me despierto y veo a dos polis que han entrado por el balcón y me están tocando con sus linternas. La tele a toda mierda. Claro, me puse a ver la peli sin sonido con el volumen al máximo, cuando acabó una hora más tarde yo estaba to sobao

-Señor, despierte. Nos han llamado sus vecino preocupados. ¿Podría bajar el volumen?

-¿Pa qué me despiertas? Apaga la tele y largate.

-¿Señor podría ponerse algo?

-¿Pa qué si ya me lo has visto todo?

-Los vecinos nos han llamado, tenía usted el televisor a todo volumen. ¿Está bien?

-Me duele la mano y la cabeza del cebollón que he pillao.

La mano con una fea herida hizo sospechar a los polis, que poco después encontraron al chino en la habitación de al lado.

-Tengo tus datos, me firmas esta declaración y trabajaré tu caso. Ahora, te acompañará este guardia a tu celda. No dudes en llamarme si te acuerdas de algo mas… Por ahora es todo. Voy a seguir, que ya me traen el siguiente.

correspondencia transoceánica del siglo XVIII

septiembre 25, 2008

La recuerdo encorsetada sobre un escenario. Tenía la cintura mas fina que había visto. No valen absurdeces del Guiness o programas chungos de tv-cucaracha. Leía muy bien, hablaba muy bien. Hablar con ella ahora después de tanta vida. Tampoco es mucho tiempo, pero son muchas cosas las ocurridas en ella. Me resulta como si hablara con una pluma y tinta negra, bajo una vela, hace tres siglos.

N: oye, dónde estás a estas horas???

Son las 3:43 am aquí, allá debe ser poco antes de la hora de cenar. Pero eso daría igual si la carta tuviera que viajar en un barco a vela. Y este barco tuviera que huir de fragatas francesas.

I: En mi cama, sudando- me sonrío y pego el revés- ¿y tú?

Me la imagino con un vestido abultado y con el pelo recogido, bajo un sombrerito de tela blanco.

N: En boston, en mi habitación…, dentro de poco cenaré, leeré un rato y no sé, supongo que me iré a dormir…

Me la imagino, como ama de casa, leyendo poesía, bordando, tocando el piano, cantando a escondidas y organizando las rutinas semanales de las criadas. Muchas veces mirando por la ventana, sobre todo en invierno. Cuando le cuesta respirar y sueña con la llegada de las mariposas monarca.

Yo le explicaría que soy naturalista, zoólogo, etiquetador de plantas desconocidas. Pues eso que rodé el documental y ahora toca montarlo.

Interesada escribiría buscando saber que hago en la actualidad, qué investigo, sí en el viejo continente hay exitosas operas nuevas, si he vuelto a escribir alguna otra obra para el teatro de la ciudad.

I: Investigué en Berga, en el centre mundial del ruc catala, estudio cine y audiovisuales, ya sabes… pintura, photographia, poesía, – agarrada a su abanico, me interrumpiría.

N: Me gusta, casi no me acuerdo, pero me gusta el recuerdo de esas palabras…

I:   (sin hacer mucho caso a lo que diría, pero mirando como vuelve a abrir el abanico) …bohemia, la compañía de actores y actrices….

El calor es insoportable y los campesinos de los alrededores acaban de abonar los campos con esa mezcla de orines y excrementos porcinos que tanto agradan a las moscas. Dormir es casi imposible. Suspiro y pienso: Huele a … fertilidad!

N:    … ¿Qué quieres decir? Te acosan mucho? Bueno, estás acostumbrado, no???

El corset le recuerda, que no debe alterarse, ni soñar a tan alto volumen. El aleteo de su abanico aumenta.

I: No. El trabajo con los actores es muy interesante, ya sabes, volcar en ellos tus deseos. Mmh, ¿acostumbrado? Ojalá y nunca me acostumbre. Significaría que creo saber demasiado y me volvería rígido, inflexible.

N: Ya me imagino, a una parte de mi le hubiera encantado… Pero ya ves, escogí el camino convencional…

I: Bueno, cuéntame amiga mía, ¿Qué es lo convencional en tu caso?

Arquearía las cejas y tomaría un pequeño trago del té que habría traído una criada, como si nada seguiría:

N: Creo que un día ya no te apetecerá estar acostumbrado a según qué…, ja, ja

I: No hables en clave conmigo. ¿Debéis saber que pretendo casarme en breve?

N: ¡Qué???????? caray!!!!! pues no tenía ni idea??? cómo se llama???

I: Te lo contaré en otra carta. (Pienso en como de apretado debe tener el pecho en ese corset, su respiración y resuelvo contarle el final de la plaga de chólera y de como diezmó la población del territorio en la siguiente.)

N: FELICIDADES!!!!! pero estás seguro????

I: Tan seguro, que llevo casi medio año luchando contra la burocrácia

N:lo siento, debería recordarla…

I: colibrí en portugués es: beijaflor

cansado de besar flores

I: bueno, no sé, yo también estoy casada, por eso te lo digo, hay que estar muy seguro… cansado de besar flores???? me gusta la expresión…

I: la reencontré y le dije que no se me volvía a escapar otra vez. cansado de hacer de colibrí y no volver a casa satisfecho.queremos vivir en Gracia por ahora jajaja. (eso no fue gracioso)

N: ay, por favor, amigo, qué tierno… supongo que a tu edad se pueden tener las cosas muy claras… me alegro muchísimo, tus palabras dan esperanza!!!

I: estas desesperanzada? has dejado de tener fé? se lo has dicho a tu confesor?

P

N: oye, de verdad, muchas FELICIDADES!!! me encanta escuchar a alguien de tu edad que piensa primero en cosas que no son él mismo… pues sí, lo estoy un poco ahora mismo… pero ya vendrán tiempos mejores…qué se le va a hacer, la vida es complicada, te van pasando cosas y no somos tan fuertes como creemos, al menos yo, pues mira, nunca he tenido confesor… quizás me hubiera ido mejor…y tú no deberías estar haciéndome de confesor ahora mismo, sino que tendrías que pensar en ella y dormir, porque has de montar el documental!!!! me alegro un montón de lo que me has contado, este tipo de cosas me ponen contenta!!

I: deja deja, que se ha marchado hace dos días y no hago mas que dar vueltas… en la cama… en el sofá… en la ducha… en la calle…… todo se ha hecho tan grande

N: qué mono eres… disfruta mucho del sentimiento de añoranza (no lo vas a tener siempre) y escríbele mucho, no me lo ofrezcas mucho, ja, ja… bueno, quizás un día de estos del invierno bostoniano, cuando tenga tanto que leer y no sepa por dónde empezar, te escriba un mail contándote mis penas, ja, ja, ay, ni

I: correspondencia? lo mío es contagioso, si quieres nos escribimos y veo si te pego algo. tienes un blog?…libera

N: buenas noches, ha sido un placer hablarte, piensa en ella y sé muy feliz, pocas cosas hacen más feliz que estar enamorado… amar en la distancia es muy bonito, yo lo he hecho y es precioso, no tengo ningún blog, sólo me faltaría eso, pero libero con algún amigo/a que me escucha, ja, ja… un beso y buenas noches!!!

John Adams… una serie que me encanta. Y no me gustan mucho las series. 1septiembre